Erik Satie "Trois Gymnopédies"
sugestivo a paso firme, suave, eterno. el estímulo converge en un río de sensaciones. sin peso alguno las notas rozan delicadamente las fibras de mis sentidos.
de sublime belleza, contrariamente fuerza a la garganta a cerrarse, conteniendo las aguas salinas que buscan aflorar de los vidriosos ojos.
da lugar a preguntarse en soledad. calma.
allí estoy. sola. en la obscuridad. un delgado hilo me levanta y me deja caer a contra punto.
navego por las aguas sobre un barco de papel, que se deshace a cada segundo. sin embargo la tranquildad.
el silencio. se sienten los dedos pulsar las teclas que producirán el sonido. el sonido que gatilla los sentimientos. los sentimientos que conducen las acciones y el por que de este escrito
el tiempo corre a mi compás, cada vez hay menos.
nuevos caminos se abren, la mente no tiene tiempo para pensar, disfrutar.
otros se cierran, los caminos por los que antes deambulaba.
los amuletos no parecen funcionar, pero siguen colgando en mi cuerpo.
varada y al mismo tiempo en movimiento, la máquina que nunca se detiene pide un descanso.
necesito paz, necesito sueños.
impulsada como los típicos personajes incontrolables de tantas películas, me decidí por otro rumbo, que creo que a la larga va a ser mejor, pero opté por este camino por razones mucho menos rebeldes que estos.
estoy en un cese del tiempo, en una etapa de espera. pero tampoco tengo tiempo para hacer nada, y corre tan rápido que parece que vuela.
estoy a la espera de algo que me vuele la cabeza, y a la espera de un “hola” que nunca va a llegar.
con el anhelo pendiendo de un hilo.
parece que solo hay tiempo para trabajar, estudiar, hacer, cumplir.
nada para vivir.
siento que no voy a poder disfrutar de las cosas que todavía tengo tiempo para vivir, que ya puse la mente en el cuerpo de una persona de 25 años.
en cierto sentido no quiero desaprovechar el tiempo, pero tampoco quiero perderlo y un día descubrir que mi vida fue solo una mas, y lo peor, que no la disfruté.
todo fué una cadena de mala suerte, o mal destino, o la mierda de la vida.
después de tanto esfuerzo, quedarme en la primera, no sé si me dolió o me decepcioné. pero sabía que no tenía que poner muchas esperanzas en el asunto. y cuando pensé que tal vez podría haber una mano para ayudarme a levantarme, me volví a caer.
me di cuenta de cuan rápido me ilusiono, aunque ni si quiera lo deseara tanto.
llegué a ese punto de desesperación, volví a querer a distancia, a imposibles, creyendo en sueños que tal vez algún día haya esperanzas.
no sé a quien acudir, hay de nuevo una nada levitante en cada día que pasa. una pequeña amargura, que solo se borra con una imágen congelada- y de nuevo esa incertidumbre de no saber a donde va mi vida.
cuando pensé que por fin habia claridad, se volvió a enturbiar el camino, y me pierdo de nuevo en mi misma, esperando que algo me rescate.
ni siquiera me di el lujo de llorar, ya no se que pasa con migo.









